Três
poemas para Síria / Maria do Rosário Pedreira
Mote:
Cada vez há mais crianças a chegar à Europa sozinhas.
Mãe, oxalá eu nunca tivesse
largado a tua mão:
com o menino ao colo, fez-se a
estrada maior do
que o meu desespero, amarrotou-se
de velho meu
coração tão claro. Eu tinha
catorze anos antes
do estrondo, catorze anos e meio
antes do teu
grito, quinze anos cumpridos
quando afastei o
véu dos teus cabelos: se me
dizias sempre que não
fosse para longe, porque pediam o
contrário os
teus olhos parados? Ainda por
cima, mãe, chegar
ao campo foi como bater a uma
porta cansada —
mil tendas que eram velas
remendadas, barcos para
ficar de novo pelo caminho.
Trouxeram-nos mantas
cheias de perguntas; tentaram-me
com doces
para me pôr no lugar; mudaram ao meu
irmão
a fralda com as mãos frias. Mãe,
eu disse-lhes que
o menino era meu; e agora, quando
ele procura os
teus seios no meu corpo sem
formas, cubro com
o teu véu os meus cabelos e
canto-lhe baixinho
canções de açúcar. Não sei que
idade tenho, mãe,
mas oxalá eu nunca tivesse
largado a tua mão.
* * *
Mote:
Família de menino sírio que morreu na costa turca fugia para o
Canadá; mãe e irmão mais velho também não sobreviveram ao naufrágio.
O
meu pai chamou-me e pediu-me que escolhesse
um
brinquedo — só um — de que gostasse muito; e
que
separasse outro brinquedo para o Aylan, que
ainda
não sabia escolher – mas só um, e tinha de
ser
pequeno. O meu pai explicou-me que nessa
noite
ia fazer de tudo quase nada numa trouxa
leve;
porque assim, quando o Aylan e eu caíssemos
de
sono, ele e a minha mãe podiam levar-nos ao
colo
sem ficarem para trás. Havia lágrimas nos olhos
do
meu pai quando contou que, na manhã seguinte,
teríamos
de deixar a nossa terra; mas logo se
recompôs,
dizendo que Kobanî também já não era
bem
a nossa terra, que a nossa casa era a ruína da
nossa
casa, que toda a Síria não passava de um tímpano
exausto
de tanto estrondo e dois olhos cansados,
mas
tão cansados, de chamas e de sangue. O meu pai
achava
que o Aylan era demasiado pequeno para
compreender
e, por isso, dissera-lhe apenas que
iríamos
dar um passeio de barco, que passaríamos
o
dia numa praia e que, enquanto eu e a minha mãe
nadássemos
no mar até ficarmos sem fôlego, ele
podia
simplesmente deitar-se de bruços na areia,
como
tanto gostava. O meu pai nunca nos mentiu.
* * *
Mote:
Síria: Bebé e três crianças da mesma família mortos em raide
aéreo.
Por
serem mães, nem viram aquilo que
parecia
um raio de sol interrompendo o
mundo;
e levam os meninos mortos ao
colo
no fio dos caminhos, confundindo
sempre
a lã dos xailes com o calor do
sangue
que lhes ensopa as mãos. Seguem
sem
poder acreditar — ou então acreditam
que
não seriam capazes de amar tanto
uma
coisa parada no tempo, e por isso
vão,
imperturbáveis, ouvindo bater dentro
do
próprio peito os corações vermelhos
pequeníssimos.
Mais adiante, deter-se-ão
para
descobrir um seio redondo e cheio à
minúscula
boca prometido – não vá ela
abrir-se
de repente e, milagrosamente,
começar
a chorar.
Três poemas para Síria / Maria do Rosário
Pedreira
Luvina 93 - Travesía Portugal
Revista literária da Universidad de
Guadalajara, Inverno 2018
Poemas disponíveis em português em: https://luvina.com.mx/foros/index.php?option=com_content&task=view&id=3521&Itemid=82
Mote:
Cada vez hay más niños que llegan a Europa solos.
Cada vez hay más niños que llegan a Europa solos.
Madre, ojalá que nunca hubiese soltado tu mano:
como el niño al cuello, la calle se hizo más grande
que mi desesperación, se ajó de viejo mi
corazón tan claro. Yo tenía catorce años antes
como el niño al cuello, la calle se hizo más grande
que mi desesperación, se ajó de viejo mi
corazón tan claro. Yo tenía catorce años antes
del estruendo, catorce años y medio antes de tu
grito, quince años cumplidos cuando aparté el
velo de tus cabellos: si me decías siempre que no
fuese lejos, ¿por qué pedían lo contrario
tus ojos detenidos? Aun por encima, madre, llegar
grito, quince años cumplidos cuando aparté el
velo de tus cabellos: si me decías siempre que no
fuese lejos, ¿por qué pedían lo contrario
tus ojos detenidos? Aun por encima, madre, llegar
al campo fue como tocar una puerta cansada —
mil tiendas que eran velas remendadas, barcos para
quedarse de nuevo en el camino. Nos trajeron mantas
llenas de preguntas; me tentaron con dulces
para ponerme en el lugar; le cambiaron a mi hermano
el pañal con manos frías. Madre, les dije que
mil tiendas que eran velas remendadas, barcos para
quedarse de nuevo en el camino. Nos trajeron mantas
llenas de preguntas; me tentaron con dulces
para ponerme en el lugar; le cambiaron a mi hermano
el pañal con manos frías. Madre, les dije que
el niño era mío; y ahora, cuando él busca
tus senos en mi cuerpo sin formas, cubro con
tu velo mis cabellos y le canto bajito
canciones de azúcar. No sé qué edad tengo, madre,
pero ojalá que nunca hubiese soltado tu mano.
tus senos en mi cuerpo sin formas, cubro con
tu velo mis cabellos y le canto bajito
canciones de azúcar. No sé qué edad tengo, madre,
pero ojalá que nunca hubiese soltado tu mano.
Mote:
Familia de niño sirio que murió en la costa turca huyendo a Canadá; madre y hermano mayor tampoco sobrevivieron al naufragio.
Familia de niño sirio que murió en la costa turca huyendo a Canadá; madre y hermano mayor tampoco sobrevivieron al naufragio.
Mi padre me llamó y me pidió que escogiese
un juguete —sólo uno— que me gustara mucho; y
que separase otro juguete para Aylan, que
aún no sabía escoger —pero sólo uno, y tenía que
ser pequeño. Mi padre me explicó que esa noche
un juguete —sólo uno— que me gustara mucho; y
que separase otro juguete para Aylan, que
aún no sabía escoger —pero sólo uno, y tenía que
ser pequeño. Mi padre me explicó que esa noche
iba a meter todo y nada en un atado
ligero; porque así, cuando Aylan y yo cayésemos
de sueño, él y mi madre podían llevarnos al
cuello sin quedarse atrás. Había lágrimas en los ojos
ligero; porque así, cuando Aylan y yo cayésemos
de sueño, él y mi madre podían llevarnos al
cuello sin quedarse atrás. Había lágrimas en los ojos
de mi padre cuando contó que, a la mañana siguiente,
tendríamos que dejar nuestra tierra; pero enseguida
se recuperó, diciendo que Kobani ya no era
bueno para nuestra tierra, que nuestra casa era la ruina de
tendríamos que dejar nuestra tierra; pero enseguida
se recuperó, diciendo que Kobani ya no era
bueno para nuestra tierra, que nuestra casa era la ruina de
nuestra casa, que todo Siria no pasaba de un tímpano
exhausto de tanto estruendo y dos ojos cansados,
pero tan cansados, de llamas y de sangre. Mi padre
exhausto de tanto estruendo y dos ojos cansados,
pero tan cansados, de llamas y de sangre. Mi padre
creía que Aylan era demasiado pequeño para
comprender y, por eso, sólo le había dicho que
iríamos a dar un paseo de barco, que pasaríamos
el día en una playa y que, mientras yo y mi madre
nadáramos en el mar hasta quedarnos sin aliento, él
comprender y, por eso, sólo le había dicho que
iríamos a dar un paseo de barco, que pasaríamos
el día en una playa y que, mientras yo y mi madre
nadáramos en el mar hasta quedarnos sin aliento, él
podía simplemente echarse de bruces en la arena,
como tanto le gustaba. Mi padre nunca nos mintió.
como tanto le gustaba. Mi padre nunca nos mintió.
Mote:
Siria: Bebé y tres niños de la misma familia muertos en un ataque aéreo.
Siria: Bebé y tres niños de la misma familia muertos en un ataque aéreo.
Por ser madres, no serán aquello que
parecía un rayo de sol interrumpiendo el
mundo; y llevan al cuello los niños muertos
al filo de los caminos, confundiendo
siempre la lana de los chales con el calor de
la sangre que ensopa sus manos. Siguen
parecía un rayo de sol interrumpiendo el
mundo; y llevan al cuello los niños muertos
al filo de los caminos, confundiendo
siempre la lana de los chales con el calor de
la sangre que ensopa sus manos. Siguen
sin poder creer —o entonces creen
que no serían capaces de amar tanto
una cosa parada en el tiempo, y por eso
van, imperturbables, oyendo latir dentro
del propio pecho los corazones rojos
pequeñísimos. Más adelante, se detendrán
que no serían capaces de amar tanto
una cosa parada en el tiempo, y por eso
van, imperturbables, oyendo latir dentro
del propio pecho los corazones rojos
pequeñísimos. Más adelante, se detendrán
para descubrir un seno redondo y lleno a
la minúscula boca prometido —no vaya ella
a abrirse de pronto y, milagrosamente,
empezar a llorar.
la minúscula boca prometido —no vaya ella
a abrirse de pronto y, milagrosamente,
empezar a llorar.
Versiones del
portugués de Renato Sandoval Bacigalupo
Maria do Rosário Pedreira, Luvina 93 - Travesía Portugal, Revista literária da Universidad de Guadalajara, Inverno 2018 ISSN 1665-1340.
Maria do Rosário Pedreira, Luvina 93 - Travesía Portugal, Revista literária da Universidad de Guadalajara, Inverno 2018 ISSN 1665-1340.

EXPRESSO - PALAVRA DE AUTOR
Palavra de Autor #27 Maria do Rosário Pedreira: “Estamos num período baixo da literatura”
CRISTINA MARGATO, 17.07.2019 às 15h06
Antes mesmo da sul-coreana Hang Kang ganhar o Booker Prize em 2016, Maria do Rosário Pedreira já queria comprar o livro que seria distiguido por um dos mais importantes prémios a nível europeu. A “A Vegetariana” seguiu-se a publicação em português de“Atos Humanos” e agora “O Livro Branco”. Esta última obra é o pretexto para uma conversa com uma editora que aposta sobretudo em novos talentos nacionais e está atenta às literaturas de regiões periférias. Neste Palavra de Autor, o último antes das férias de Verão, Maria do Rosário Pedreira conta como se entusiasmou por Hang Kang, e pela sua distinta voz, lê passagens de “O Livro Branco”, e fala sobre o que é a literatura, a edição e publicação de livros, e o que faz um bom escritor. No final é desafiada por Cristina Margato a dizer um dos seus poemas.
Maria do Rosário Pedreira está há muitos anos a separar o trigo do joio. Como ela própria diz, vem do tempo em que os autores escreviam melhor que os editores e em que os editores se limitavam a ser “publicadores”.
Na era da auto-publicação, a possibilidade de encontrar coisas medonhas é enorme, garante a editora da D. Quixote, grupo Leya. Segundo Maria do Rosário Pedreira, escreve-se mais, mas escreve-se mal. Leem-se livros, mas não os que ela considera literatura; sendo ainda que literatura é um conceito que gera muita confusão.
Sumário de uma conversa mais longa que começa a propósito da escritora sul-coreana, Hang Kang, de quem Maria do Rosário Pedreira gostou mesmo antes dela ganhar o Booker Prize em 2016.


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