quarta-feira, 11 de dezembro de 2019

Eduardo Lourenço, por Eduardo Prado Coelho


Missão Impossível”, crónica de Eduardo Prado Coelho
para o suplemento Leituras do jornal Público. Sábado, 27 de maio de 1995, p. 12


O Crime Infinito”, crónica de Eduardo Prado Coelho
para o suplemento Leituras do jornal Público. Sábado, 3 de junho de 1995, p. 12

Sonhar Alto os Sonhos de Todos”, crónica de Eduardo Prado Coelho
para o suplemento Leituras do jornal Público. Sábado, 25 de maio de 1996, p. 12



CARREIRO, José. “Eduardo Lourenço, por Eduardo Prado Coelho”. Portugal, Folha de Poesia, 11-12-2019. Disponível em: https://folhadepoesia.blogspot.com/2019/12/eduardo-lourenco-por-eduardo-prado.html


sábado, 30 de novembro de 2019

No aniversário dele. Do Fernando Pessoa.




Sucedem-se os dias numa roda-viva
Que gira, numa vertigem sem fim
E, se para o girar procuramos saída,
Tudo em nós fica em forma d’assim

Nos enleios de coisa nenhuma
Que o dia-a-dia sempre nos dá
Esfiam-se os sonhos, a espuma
Que, sem sal nem cal, é consagra

Da a uma estátua de um deus cego
Em cujos olhos varados um fundo
De resina acre, porém doce Quieto

Um milhafre tomba já defunto
Exangue de todo o cansaço, pretérito
Num calmo sossego d’um sono profundo

GUIMARÃES, Fernando Martinho. “No aniversário dele. Do Fernando Pessoa.
Ponta Delgada, 30-11-2019. Facebook: Fernando Martinho Guimarães. Disponível em: https://www.facebook.com/fernando.m.guimaraes/posts/10219049570544273


 

Poderá também gostar de:

Fernando Pessoa - Apresentação crítica, seleção, notas e sugestões para análise literária da obra de Fernando Pessoa, por José Carreiro. In: Lusofonia, https://sites.google.com/site/ciberlusofonia/PT/literatura-portuguesa/fernando_pessoa, 2021 (3.ª edição) e Folha de Poesia, 17-05-2018. Disponível em: https://folhadepoesia.blogspot.com/2018/05/fernando-pessoa-13061888-30111935.html


quinta-feira, 14 de novembro de 2019

Correio literário, ou como chegar a ser (ou não chegar a ser) escritor, Wisława Szymborska


Durante várias décadas, Wisława Szymborska pertenceu à redação do semanário Zycie literackie (Vida literária) onde selecionava textos de autores polacos para publicação.

Eis uma generosa amostra (selecionada por João Luís Barreto Guimarães) de algumas das respostas que deu, anonimamente, a jovens autores cujos textos, por diferentes razões, decidiu não publicar.































"Correo Literario" o cómo llegar a ser (o no llegar a ser) escritor, de Wisława Szymborska

Nórdica Libros edita una recopilación de recomendaciones de la premio Nobel de literatura polaca a potenciales autores

A la poeta Wisława Szymborska, premio Nobel de Literatura en 1996, no le gustaban las poéticas ni escribir sobre poesía. Sin embargo, en los años 60 hizo numerosas recomendaciones literarias a los aspirantes a autor que enviaban sus obras a la revista “Vida Literaria”. Ahora podemos conocer dichas recomendaciones gracias a una recopilación de Nórdica Libros, publicada bajo el título de “Correo Literario”. Por Carmen Anisa.

“El manitas debe nacer; no es posible convertirse en uno de ellos, así, de repente, cuando ya se tiene una edad”, escribía Wisława Szymborska en “Los manitas”, una de sus Lecturas no obligatorias.

Algo similar podría aplicarse a los poetas y a los escritores en general. Hay personas que nacen con talento para la literatura y personas que no. Por mucho que nos empeñemos en asistir a talleres literarios y cursos de escritura creativa, o en leer libros sobre cómo se escribe un relato, no nos servirá de nada si no existe esa condición previa cuyo origen se halla en la  caprichosa genética, que reparte sus dones de manera bastante aleatoria.

Eso no quiere decir que aquellas personas a las que les guste escribir como una forma de expresarse, de organizar sus ideas y su mundo interior, vayan a dejar de hacerlo. Pero seguro que disfrutarán más si son conscientes de que nunca llegarán a ser un Borges o un Federico García Lorca. Probablemente, si los talleres y cursos están impartidos por buenos profesores, con sensibilidad artística, los alumnos acabarán siendo mejores lectores, perspicaces, atentos a los detalles y al estilo.

Además tendrán la ocasión de conversar sobre libros y poesía, sin que nadie los tome por gente rara, que se lo pasa muy bien hablando de cosas como la estructura de “Las moscas” de Horacio Quiroga o del poema “Amor feliz” de Wisława Szymborska; pues, como ella misma escribe, “hablar de libros es algo necesario”.

“El camino al Parnaso está abierto para todo el mundo. En apariencia, claro está, porque, a fin de cuentas, lo que decide aquí es la genética”, leemos en Correo Literario o cómo llegar a ser (o no llegar a ser) escritor (Nórdica Libros, 2018), una recopilación de textos que Szymborska escribió para la revista polaca Vida Literaria, que nace en 1951 y a cuyo consejo de redacción perteneció desde 1953 hasta 1981. En 1960 aparece la sección, “Correo literario”, en la que dos redactores, uno de ellos Szymborska, responderán a los lectores que envían sus obras a la revista para que sean publicadas.

A Wisława Szymborska no le gustaban las poéticas ni escribir acerca de la poesía. Sin embargo, como señalan los traductores Abel Murcia y Katarzyna Mołoniewicz, en Correo literario, “nos encontramos ante la mayor fuente de información sobre el concepto de literatura de Szymborska”.

Teresa Wallas, catedrática de Literatura polaca y gran amiga de Szymborska, se encargó de recopilar estos textos que se publicaron en el año 2000 en Polonia. Van precedidos de una conversación con la poeta, quien nos dice que la sensación que tiene al volver a leer la selección de Wallas es que “había más diversión que valores didácticos”.

Pero esto no es del todo cierto, porque bajo esa capa de humor e ironía, que tanto amamos en Wisława, subyacen ideas y conceptos muy serios. Todo un programa que alguien que quiera ser escritor debe tener en cuenta. Y algún que otro consejo como este, cuyo cumplimiento nos ahorrará más de un disgusto: “Sus poemas todavía deben quedarse en un cajón”. No obstante, si persistimos en nuestro empeño, habrá que cumplir con ciertas reglas. 

Primera regla: conocer las herramientas 

En más de una ocasión, las respuestas de Wisława Szymborska se refieren a la presentación de los escritos, la letra ilegible, los tachones; descuidos que no auguran nada bueno y que invitan, simplemente, a no leer. Son muy divertidas las referencias a las faltas de ortografía: “Es fundamental cambiar de bolígrafo. El que usted usa comete muchas faltas. Seguro que es extranjero”.

Acerca del desconocimiento de la gramática, prescribe a un futuro escritor: “Así que le recomendamos la gramática de la lengua polaca tres veces al día después de desayuno, comida y cena”.

Segunda regla: utilizar las herramientas de manera adecuada 

Podemos dominar bien las herramientas, pero eso no quiere decir que lleguemos a crear literatura. Ni siquiera el uso del lenguaje que consideramos más literario nos garantiza nada. Al contrario, pues los “poetas primerizos”: “Temen la más sencilla de las frases e intentan enmarañarla y complicarse la vida ellos mismos y complicársela a los demás”.

Abundan en el Correo literario las respuestas a aspirantes a escritores que envían  poemas trasnochados, cursis, de desesperación amorosa o de canto a la primavera. Algunos utilizan una rima machacona  a costa de buscar palabras imposibles; otros confunden el verso libre con escribir frases en distintos renglones. En una ocasión Wisława Szymborska responde:

La poesía (independientemente de las consideraciones que podamos hacer sobre ella) es, ha sido y será siempre un juego, y no existe un juego sin reglas. Es algo que los niños saben perfectamente. ¿Por qué lo olvidan los adultos?

Más de una vez, Wisława Szymborska aconseja que se siga escribiendo y leyendo, pero que se procure conseguir otro “oficio de provecho, al margen de la protección de las musas. Según tenemos noticia, son unas histéricas y las histéricas no son de fiar”.

Tercera regla: el talento como escritor o lector

El talento literario “no es un fenómeno de masas” y “la falta de talento literario no es ninguna deshonra”. Cuando en un correo le preguntan que cómo se llega a ser escritor, Szymborska responde:

La pregunta que nos hace usted es muy delicada. Es como cuando un niño le pregunta a su madre cómo se hacen los niños y la madre le dice que se lo explicará más tarde, que está muy ocupada, y el niño empieza a insistir: “Entonces explícame, aunque solo sea cómo se hace la cabeza: pues bien, hay que tener algo de talento”

En otra ocasión, un lector le escribe: “O me dan cierta esperanza –por mínima que sea– de ser publicado, o si no, al menos, cosuélenme”.  Y Wisława Szymborska lo consuela, claro:

Le espera a usted una vida fantástica, una vida de lector, y de lector de los mejores, de lector desinteresado; la vida de un amante de la literatura, un amante que será siempre el miembro más fuerte de la pareja, es decir, no el que tiene que conquistar, sino el conquistado.

Wisława Szymborska pretendía sobre todo no crear falsas expectativas, que aquellas personas a los que dirigía sus respuestas “anónimas”, pusieran los pies en la tierra:

Persiste todavía la romántica idea de que ser poeta es el mayor de los honores y un gran prestigio. En realidad, el mayor honor y el mayor prestigio es hacer de forma intachable lo que uno sabe hacer.

Fuera de toda regla: esa feliz casualidad 

“Quiere usted ser poeta pero no se fija en las cosas”, le dice Wisława Szymborska a un aspirante a escritor. Porque además del talento hay algo fundamental que convierte a una persona en poeta:

Un escritor se forma en su interior, en el corazón y en la cabeza: gracias a una innata (lo subrayamos, innata) predisposición a abstraerse, a vivir de forma emocional las cosas más pequeñas, a asombrarse incluso ante aquello que a los demás les parece normal.

Y quien tiene talento sabe que la inspiración no es suficiente, que deberá trabajar horas y horas hasta conseguir “perfeccionar los dictados del espíritu”. Entonces las palabras se unirán como si llevaran “siglos esperando encontrarse para construir un único todo indisoluble”. En una de las respuestas Wisława Szymborska nos desvela su idea de la poesía:

(La poesía) es una celebración, no se da todos los días, sino sólo muy de vez en cuando, es el fruto de un estado excepcional, una feliz casualidad. Ni siquiera los poetas con un gran bagaje literario están “habituados” a escribir poemas.  A no ser que ya no sean poetas.
Carmen Anisa, 2018-11-05


Wislawa Szymborka (2.7.1923, Kórnik - 1.2.2012, Cracóvia)
Poetisa e mulher de letras polaca, Wislawa Szymborska nasceu a 2 de julho de 1923 em Bnin, nas cercanias de Kornik. Acompanhou a família na sua mudança para Cracóvia em 1931.
Após um período difícil para a Polónia, invadida pelos alemães em 1939, a paz trouxe um novo alento a Szymborska, que, em 1945, não  pôde ingressar na Universidade de Jagelão, em Cracóvia, como estudante de Literatura Polaca e Sociologia, como também se estreou como poetisa, ao publicar o seu trecho "Szukam Slowa" num jornal proeminente.
Concluiu o seu primeiro livro em 1948, uma coletânea de poemas que não chegou a ser publicada,  que o regime comunista caracterizou o trabalho como demasiadamente burguês. Alterando o seu discurso, politizando-o, conseguiu dedilhar as tramas da censura, e publicou Dlagtego Zyjemy (1952, Por Isso Vivemos).
Contribuindo regularmente para a imprensa, Szymborska foi editora de poesia e colunista no semanário literário de Cracóvia, o Zycle Literackieentre 1953 e 1981. Traduziu também várias obras de poesia francesa, mas continuou no entanto a compor poesia, aparecendo com obras como Wolanie Do Yeti (1957, Apelo ao Yeti), em que se demarca dos ideais socialistas, e que lhe garante renome a nível internacional, e Sól (1962, Sal), em que exprime um certo pessimismo quanto ao futuro da humanidade, aliado a uma certa esperança nos poderes da imaginação, único meio para atingir uma parte da felicidade. De mencionar também as obras Wiersze Wybrane (1964), Sto Pociech (1967), Ludzie Na Moscie (1986) e Koniec I Poczatec (1993). Chwila surgiu em 2002, quando a poetisa contava  setenta e nove anos de idade. Alguns dos seus artigos periódicos foram compilados em Lektury Nadobowiazkowe (1973-81).
Laureada com inúmeros prémios literários, entre os quais se destacam o Goethe, em 1991, o Herder, em 1995 e, de maior relevo, o Prémio Nobel da Literatura em 1996, Szymborska recebeu um doutoramento em Honoris Causa pela Universidade de Poznán em 1995.
Wislawa Szymborska in Artigos de apoio Infopédia [em linha]. Porto: Porto Editora, 2003-2019. [consult. 2019-11-14]. Disponível na Internet: https://www.infopedia.pt/apoio/artigos/$wislawa-szymborska

PODERÁ TAMBÉM GOSTAR DE:


“A modo de nota de los traductores” e “Conversación sobre correo literário” in Correo literário, o cómo llegar a ser (o no llegar a ser) escritor, Wisława Szymborska. Tradução de Abel Murcia e Katarzyna Mołoniewicz. Nørdicalibros, 2018. Disponível em: http://www.elboomeran.com/upload/ficheros/obras/correo_literario.pdf

Número equivocado y otros poemas, Wislawa Szymborka. Santo Domingo - República Dominicana, Biblioteca Digital de Aquiles Julián, março de 2009, coleção “Muestrario de Poesía” n.º 39


Poesia, ironia e resistência. Wisława Szymborska olha para o totalitarismo”, Piotr Kilanowski, Qorpus, UFSC, 03.05.2017




CARREIRO, José. “Correio literário, ou como chegar a ser (ou não chegar a ser) escritor, Wisława Szymborska”. Portugal, Folha de Poesia, 14-11-2019. Disponível em: https://folhadepoesia.blogspot.com/2019/11/correio-literario-ou-como-chegar-ser-ou.html



sábado, 9 de novembro de 2019

Crónica de Eduardo Prado Coelho sobre Mapas o Assombro a Sombra, de Manuel Gusmão


por Eduardo Prado Coelho



NÓS NESTA PRAIA EM QUE O SÉCULO FINDA TEMOS SEDE

1. O segundo livro de poesia de Manuel Gusmão prova o que já sabíamos: estamos diante de um dos grandes nomes da nossa poesia contemporânea; e podemos encontrar aqui alguns dos poemas indiscutivelmente imprescindíveis em qualquer panorama da poesia portuguesa do século XX. Só certos aspetos da personalidade do autor (enorme discrição mediática, incansável empenhamento político, atitude exemplar de pedagogia universitária e imagem de crítico que ensaia passar para a criação) impediram até agora o reconhecimento plenamente adequado do seu trabalho poético. Mas a leitura de "Mapas o Assombro a Sombra" (Ed. Caminho) desfaz quaisquer dúvidas ou reticências.


Numa primeira aproximação somos sensíveis à complexidade de uma sintaxe que não hesita em mobilizar os mais diversos recursos: o jogo entre maiúsculas e minúsculas, a utilização dos dois pontos e do ponto e virgula (às vezes em situação de transporte), criando modalidades sempre desconcertantes de articulação ou sobreposição; um permanente deslizar de múltiplos planos que se relançam incessantemente ("É talvez que beleza seja / uma palavra que esconde uma outra"); o não hesitar em utilizar construções de aparência defeituosa (como nos versos anteriormente citados); o uso premeditado de ruturas tipográficas ("sagrad/ a fúria"); o diálogo permanente com interlocutores que se desdobram mas que convergem invariavelmente para um “tu" que se propõe como suporte da própria arquitetura poética ("Quem o quê tu?"); a utilização de vários idiomas ("Laura é a minha Beatrice, he said./ Ma io non sapeva"); a quase invisível mas incessante intertextualidade (de Camões a Sá de Miranda, de Ovídio e Lucrécio a Leopardi, de Ezra Pound a Dickson); a espantosa capacidade para integrar no fluxo poético as expressões mais polemicamente prosaicas (“Contra a enorme cegueira do ódio, contra o opressivo barulho e/ estúpido da ‘economia de mercado', canta").
Estamos assim diante de uma poesia de grande densidade de referências culturais, de imensa capacidade aulo-reflexiva, mas, ao mesmo tempo, pura, desinibida, frugal, cantante, fluente, contagiante e mágica. De um pudor extremo, cercada de palavras por todos os lados, mas também intensamente física, quase obscena ("fratura exposta ao assombro").
2. Mapas. No título e na capa: Theatrum orbis terrarum, Abraham Ortelius, 1570. Está certo: partindo muitas vezes das situações mais quotidianas (um quarto, um jardim, uma casa), esta poesia percorre, como botas que ela fosse de sete léguas cósmicas (e lembro aqui os admiráveis poemas sobre a infância: "as letras da noite, a mão do pai.// Ou então é o candeeiro sobre a mesa:/ aquecida a lâmpada, os peixes de cores/ começam o seu canto eletrificado. Começam/ a ondular à volta e sobre a flora colorida do fundo/ do mar, que roda em sentido contrário./ A velocidade crescente. Todas as cores.// Não é um aquário./ Não é um filme, Não é o fundo do mar.// Não é um sonho. É a noite do candeeiro / Como uma árvore que expande a folhagem/ o fósforo o néon o halogéneo aqui"), esta poesia percorre, repito, o mundo inteiro, a orbe terrestre: é “a forma expansiva da manhã".


Recordo que a pulsão cartográfica exige um olhar que se faça de cima, a distância da realidade, mas suficientemente perto para a poder reconhecer e reproduzir. Estamos num entredois, que impõe a experiência do voo. De Ovídio, nas "Metamorfoses", aqui presente e convocado, poder-se-á evocar Dédalo encerrado no labirinto do seu palácio de Minos (o tema do labirinto aqui também produtivo, embora por vezes na conotação positiva da (con)fusão amorosa: "Com as mãos/ perdidas desfazes a imagem à espera// que a parede se abra. Será a última/ parede do labirinto?"), mas também seu filho, Ícaro, a quem se recomenda que voe entre as ondas do mar e o Sol, mas não tão perto do Sol que a cera das asas se derreta. De igual modo o livro de Manuel Gusmão se equilibra entre a sombra e o assombro, investindo-se no tema do voo ou do salto (reminiscência possível de Carlos de Oliveira): "as mãos dançam no teatro da água/ sobem ao encontro da queda que voa".

EX06 (untitled). Artist:  Tomasz Alen Kopera. Movement:  magical realism. Type:  oil on canvas. Dimensions:  100x120cm / 39x47in. Year:  2021


3. Da compacta temática amorosa desta poesia, concentrada na teia de cumplicidades entre as mãos, os corpos e o mundo, acelerada pela cumplicidade das artes (a música, a literatura, o cinema, a pintura de um nome, o filme da música, o trabalho da mão mental: "a mão escreve na mente"), apurada na consciência de uma "alegria mortal", emerge o tema da construção do Terceiro, já introduzido desde o título no livro anterior: dois sóis, a rosa. Ou por outras palavras: "o brilho inapagável de um gesto suspenso/ e depois a bruma no lugar do rosto que lá não está/ não sabemos nunca como repetir tal brilho// nem como pedir-te essa metamorfose do terceiro corpo/ que voa oblíquo sobressalto destes dois nossos/ e incandesce no passado que toda a morte não promete."
Amor, ou poesia, ou o corpo pianista, ou o quadro, ou o filme, ou a luta pela liberdade. Em todas estas práticas – e o intransigente materialismo do autor, amante da manhã terrestre ("Não é o sagrado. É o fragmento de uma paisagem terrestre./ Há na música o modo da utopia que reconheces: é que// é aqui e agora") reconhecer-se-á na palavra "prática" – se constrói a arquitetura do mundo, isto é, as figuras do fogo, a praia, a manhã ("de repente a noite rasga-se e surge uma praia"). E "o que é esta praia Uma pausa na dança/ A anca no sono o espanto da dança" – "amigos não sabemos o que esta praia desata".
São estas "as manhãs da noite". Admiravelmente descritas na sua fragilidade e evidência, a evidência da alegria, mas sobretudo na sua contingência (à maneira de Althusser, um materialismo do aleatório, uma afirmação tanto mais (im)provável quanto mais contingente, uma prática do clinamen: "canta a contingência do comunismo que vem"). Porque nunca o Terceiro é o lugar da síntese. Se alguma coisa suporta esta tragicidade eufórica e partilhável, e partilhada, é o sentimento da incoincidência que legitima o prazer da repetição: "Mas há um intervalo e uma mudança de voz: aqui e agora não coincidem. E depois repetem-se noutra figura." Porque, como se diz admiravelmente no mais deleuziano dos versos humanos, "o atraso é/ uma diferença de velocidade nos mundos do mundo", e o homem é, ou está, estruturalmente em atraso: "Nunca chegarás à hora de nascer e contudo/ nasces. Nunca chegarás e isso dança. Isso chama por um nome/ qualquer, sem nome." E assim o assombro – um lugar precário onde se celebra a "ardente perfeição das coisas: "E/ cada coisa usa em seu redor a sombra/ como uma aura própria." E, portanto, quando a surpresa se declina, e sobre nós se inclina, a surpresa "não parece real: Esse é/ um dos espantos com o real. É que não se parece." Daí que as comparações possam ser simples paragens na alegria do aparecimento: “um avião belo como um avião".
4. Estes poemas foram escritos entre 1989 ("nós nesta praia em que o século finda temos sede") e 1993 ("à espera da manhã terrestre"). Segundo leio, a tiragem do livro é de 600 exemplares. Amigos da Caminho, ponham seis mil. E será pouco.

Nós nesta praia em que o século finda temos sede”, crónica de Eduardo Prado Coelho para o suplemento Leituras & Sons do jornal Público. Sábado, 23 de março de 1996, p. 12.


Nota:

Clinâmen: Do latim clināmen, «inlinação; pendor». Nome masculino. 1. FILOSOFIA teoria desenvolvida por Lucrécio a partir da doutrina de Epicuro, que consiste num desvio imprevisível dos átomos, causado por um pequeno movimento aleatório lateral 2. tendência de um escritor para se afastar da influência dos seus antecessores literários. (Fonte: https://www.infopedia.pt/dicionarios/lingua-portuguesa/clin%C3%A2men)





CARREIRO, José. “Crónica de Eduardo Prado Coelho sobre Mapas o Assombro a Sombra, de Manuel Gusmão”. Portugal, Folha de Poesia, 09-11-2019. Disponível em: https://folhadepoesia.blogspot.com/2019/11/mapas-o-assombro-sombra-de-manuel-gusmao.html